<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469</atom:id><lastBuildDate>Sat, 17 Mar 2012 05:51:08 +0000</lastBuildDate><category>Patito Feo de Hans Chistian Andersen</category><category>Doña Clementina Queridita... de Graciela Montes</category><category>Cuentos</category><category>Canción de tomar el té</category><category>Adela Basch</category><category>La oveja 99 de Ema Wolf</category><category>Caperucita Roja ( tal como se lo contaron a Jorge)</category><category>Ricardo Mariño</category><category>Historia de Ratita de Laura Devetach</category><category>María Laura Devetach</category><category>Ema Wolf</category><category>Biografía</category><category>Charles Perrault</category><category>Biografia</category><category>Cuento</category><category>Poesia</category><category>Horacio Quiroga</category><category>La media de los flamencos de Horacio Quiroga</category><category>El secuestro de la bibliotecaria</category><category>La tortuga Manuelita</category><category>La plapla de Cuentotopos 2 de María Elena Walsh</category><category>Caperucita Roja de Charles Perrault</category><category>Hans Chistian Andersen</category><category>Presentacion</category><category>Mamarrachos por carta de Ricardo Mariño</category><category>Gurruchaga de Adela Basch</category><category>El esqueleto de la biblioteca de Silvia Schujer</category><category>María Elena Walsh</category><category>Los anilales del día</category><category>Graciela Montes</category><category>Video</category><category>Silvia Schujer</category><category>Las Hadas de Charles Perrault</category><title>Posada Literaria</title><description>Intentamos promover talleres y cursos literarios, brindar informacion sobre diferentes novedades en literatura, facilitar la busqueda de cuentos, canciones y videos</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Clarisol)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>32</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-6874802303256491633</guid><pubDate>Sat, 05 Feb 2011 03:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-04T19:05:33.361-08:00</atom:updated><title>Adios a una gran mujer : " María Elena Walsh"</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una cupletista que aprendió canciones de sus padres, un irlandés y una argentina hija de andaluces. Fue él, un ferroviario que tocaba el piano, quien le cantaba en el enorme caserón de Ramos Mejía, donde María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930. Era grande la casa, y ella, la escritora, la poeta, la música, la refutadora, la polemista, crecio entre rosales y limoneros, entre gatos, leyendo historias fantásticas. A los 15 años publicó su primer poema en la revista El Hogar y en 1947, antes de terminar de cursar en la Escuela Nacional de Bellas Artes, de donde egresó como profesora de Dibujo y Pintura, salió su primer libro, “Otoño imperdonable”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se nos murió María Elena, porque se nos murió y no importa la edad. Ayer se murió la mujer que nos educó sentimentalmente. La que nos preparó los ojos y los oídos para mirar el mundo, al revés y al derecho. Pudo haber sido en los años 60, cuando escribió, entre otros, los libros, “El reino del revés”, “Dailan Kifki”o “Tutú Marambá”. O muchos años después, cuando escribió en este diario “Desventuras en el país jardín de infantes” (1979) o “La pena de muerte” (1991). Así que no importa la edad, todos nos matamos de risa cuando escuchábamos “El twist del mono Liso” y, más acá en el tiempo, se nos piantó una lágrima, después de tanto dolor, con canciones “Como la cigarra”. ¿Quién no sintió que le hablaban directamente, al oído, que golpeaban a las puertas de su corazón cuando escuchaba “tantas veces me mataron/ tantas veces me morí...”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Otoño imperdonable” llamó la atención de grandes escritores, Borges, Silvina Ocampo y el español Juan Ramón Jiménez, entre otros. En 1951, Walsh publicó su segundo libro de poemas, “Baladas con ángel”. Por esa época, junto a la poeta y folclorista tucumana Leda Valladares, se autoexilió en París hasta 1956, donde formaron un dúo que cantaba canciones folklóricas. No le había gustado el aire que se respiraba con el peronismo, aunque fue capaz de reconocer los pasitos, pocos, pero contundentes, que daban las mujeres en ese tiempo. Muchos años después, en 1976, escribió “Eva”, un poema publicado en “Canciones contra el mal de ojo”, que dice: “No descanses en paz/ alza los brazos/ no para el día del renunciamiento/ sino para juntarte a las mujeres/con tu bandera redentora/ lavada en pólvora/ resucitando”. De aquellos años parisinos quedaron algunos discos, como “Chants d'Argentina” y los dos volúmenes de “Entre valles y quebradas”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fue en Francia. Sí, cuando aparecieron los disparates: las vacas que estudiaban en Humahuaca, las tortugas que se enamoraban y dejaban Pehuajó, los castillos que se quedaban solos, sin princesas ni caballeros, las estatuas que le daban no sé qué porque cuando llovía no podían salir en pareja con paraguas. Cuando volvieron con Valladares a la Argentina, grabaron cuatro discos que sonaron fuerte en el mundo de los niños, tanto que esos disparates son leyendes que se pasan de abuelos a hijos, de tíos a sobrinos, de boca en boca. De ese regreso, de esa época, son también dos de sus grandes obras de teatro para chicos: “Doña Disparate y Bambuco” y “Canciones para mirar”, estrenada en el Teatro San Martín. Y algunos libros, como “Cuentopos de Gulubú” o “El reino del revés” ya pasaron las veinte ediciones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hacía mucho tiempo que ya no quería dar entrevistas. Y si María Elena Walsh nos acompañó de chicos, nos hizo dormir, reír, tomar el té, estuvo ahí cuando tuvimos la edad suficiente como para comprender que alguien -algunos- pretendían dejarnos encerrados para siempre en un “país jardín de infantes”. En 1979, plena dictadura militar, escribió en una nota para Clarín: "Todos tenemos el lápiz roto y una descomunal goma de borrar ya incrustada en el cerebro. Pataleamos y lloramos hasta formar un inmenso río de mocos que va a dar a la mar de lágrimas y sangre que supimos conseguir en esta castigadora tierra". Esas palabras fueron -son- un mojón en la historia del periodismo argentino y generaron, también, una gran polémica, porque muchos creyeron leer allí una cierta liviandad en el tratamiento de la represión. Un año antes, en 1978, había decidido dejar de componer y de cantar en público. Cuando en 1991, durante el gobierno de Carlos Menem, se debatía en el país la posibilidad de implementar la pena de muerte, Walsh escribió, y vale la pena recordarlo ahora entre tanta noticia de lapidación, de fusilamiento, de necedad: “...Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la humanidad retrocede en cuatro patas”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 1985 fue designada Ciudadana Ilustre de la Buenos Aires y, ese mismo año y hasta 1989, integró el Consejo para la Consolidación de la Democracia. La había nombrado el ex presidente Raúl Alfonsín. Cuando 1997 publicó en el diario La Nación la carta abierta “La carpa también debe tomarse vacaciones”, en la que invitaba a los docentes a levantar la Carpa Blanca que habían instalado en el Congreso, también supo de algunos distanciamientos. “No puede haber función interminable, que abusar del tiempo irrita al público, que es gesto de dignidad cerrar el telón tras los aplausos y antes de la decadencia”, decía Walsh. Y no fue lo único que dijo o escribió antes de declarar que se había quedado “sin palabras”, como cuando declaró que “era preferible la corrupción menemista a la ineficiencia radical”. Algunos años después, en una entrevista que le dio sin muchas ganas a la revista Ñ, pese a lo que habló de todo y con todo el fuego del que disponía, confesó: “Mis amigos me dicen: '¿cuándo armás un revuelo?'. Pero aclaremos que yo nunca me propuse armar revuelo, se armó sólo. Y ya, en un momento dado, me gustó más el silencio que la opinión. Porque me quedé sin palabras. Desde hace un tiempo no he tenido ni tengo ganas de tratat ningún tema de esos. Que alguien tome la posta”. Para esa momento, 2004, de los diarios leía solamente los chistes y el horóscopo. Acababa de publicar uno de sus últimos libros, ¡Cuanto cuento!, una antología de narraciones infantiles, a los que su sumaban dos historias inéditas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No le gustaba Harry Potter, pero sí Piñón Fijo, el payaso que, según decía, “hace docencia”. Le encantó El pasado, de Alan Pauls, las crónicas de Martín Caparrós y los cuentos de Hebe Uhart. Y no le escapaba a los best-sellers. Aunque decía que “a la mitad ya me empezó a aburrir”, en esa entrevista defendió El código Da Vinci. Eso, de los últimos años. Porque antes había contado que “nos hicimos niños con La cabaña del tío Tom y adolescentes con Martínez Estrada. Nos hicimos mujeres con Simone de Beauvoir y hombres con Conrad”. Amaba a Borges, a Doris Lessing, el Siglo de Oro español y a Susan Sontag. Le gustaban los libros. “Donde no hay libros hace frío. Vale para las casas, las ciudades, los países. Un frío cataclismo, un páramo de amnesia”, escribió.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 2008 publicó “Fantasmas en el parque”, una suerte de autobiografía, una especie de continuación de “Novios de antaño” (1990), su primera novela para adultos. Fantasmas... es un libro sobre el amor, los encuentros, los desencuentros. La vejez. El dolor. Otra vez el amor, sin palabras lavadas. Un libro en el que habla por primera vez de su amor por Sara Facio, ahí, sentada en el verde del parque Las Heras. Del cáncer, que le diagnosticaron en 1981, cuando tenía 50 años.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se fueron los castillos, las princesas, los caballeros. Las estatuas. Manuelita. Osías, el osito que quería comprar un cielo bien celeste en un bazar. Se fue Doña Disparate. Nos quedó su universo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-6874802303256491633?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2011/02/adios-una-gran-mujer-maria-elena-walsh.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-2487399082158562691</guid><pubDate>Mon, 10 Jan 2011 18:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-01-10T10:17:52.033-08:00</atom:updated><title></title><description>&lt;a href="www.blogdelibros.com"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-2487399082158562691?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2011/01/blog-post.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-1560126480170611784</guid><pubDate>Tue, 23 Nov 2010 19:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-23T14:16:30.306-08:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Los anilales del día</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Video</category><title>Los animales del día de  Miguel Hernández - Vicente Monera</title><description>&lt;iframe frameborder="0" height="295" src="http://www.youtube.com/embed/g76PpiXy29I?fs=1" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-1560126480170611784?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/11/los-animales-del-dia-miguel-hernandez.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/g76PpiXy29I/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-3676249359995386164</guid><pubDate>Tue, 23 Nov 2010 19:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-23T11:04:27.652-08:00</atom:updated><title>Cuentos infantiles, el soldadito de plomo</title><description>&lt;iframe src="http://www.youtube.com/embed/pTTCIa0xLjc?fs=1" width="425" frameborder="0" height="344"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-3676249359995386164?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/11/cuentos-infantiles-el-soldadito-de.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/pTTCIa0xLjc/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-160682803841637925</guid><pubDate>Sat, 20 Nov 2010 00:28:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-19T16:33:11.167-08:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Caperucita Roja ( tal como se lo contaron a Jorge)</category><title>Caperucita Roja (tal como se lo contaron a Jorge)</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-7fd0e38f86fb96c" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v6.nonxt2.googlevideo.com/videoplayback?id%3D07fd0e38f86fb96c%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1334136139%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D44426FA96360218C28D42D2CB8BBEAF05F4B5FA6.E1259CA5FF2967149B3EFD6AC4EC479D75473BF%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D7fd0e38f86fb96c%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DYmZFBrgyIxG3yyT4USq2mMYOil8&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v6.nonxt2.googlevideo.com/videoplayback?id%3D07fd0e38f86fb96c%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1334136139%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D44426FA96360218C28D42D2CB8BBEAF05F4B5FA6.E1259CA5FF2967149B3EFD6AC4EC479D75473BF%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3D7fd0e38f86fb96c%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DYmZFBrgyIxG3yyT4USq2mMYOil8&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-160682803841637925?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/11/blog-post_6027.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-8386875582942926790</guid><pubDate>Fri, 12 Nov 2010 14:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-12T06:24:14.198-08:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>El secuestro de la bibliotecaria</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Presentacion</category><title>El secuestro de la bibliotecaria</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOG_video_class" id="BLOG_video-cc63802e7f7f4570" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/get_player"&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF"&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true"&gt;&lt;param name="flashvars" value="flvurl=http://v14.nonxt1.googlevideo.com/videoplayback?id%3Dcc63802e7f7f4570%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1334136139%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D379B2FA4D43F07B02D25FCB30B858E024CB90937.4C3B93DC090B6B14C0F1A51C948A52AB1716158F%26key%3Dck1&amp;amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3Dcc63802e7f7f4570%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DZKDjX67WJgZGjiKWNSIJSqGQ8Kw&amp;amp;autoplay=0&amp;amp;ps=blogger"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/get_player" type="application/x-shockwave-flash"width="320" height="266" bgcolor="#FFFFFF"flashvars="flvurl=http://v14.nonxt1.googlevideo.com/videoplayback?id%3Dcc63802e7f7f4570%26itag%3D5%26app%3Dblogger%26ip%3D0.0.0.0%26ipbits%3D0%26expire%3D1334136139%26sparams%3Did,itag,ip,ipbits,expire%26signature%3D379B2FA4D43F07B02D25FCB30B858E024CB90937.4C3B93DC090B6B14C0F1A51C948A52AB1716158F%26key%3Dck1&amp;iurl=http://video.google.com/ThumbnailServer2?app%3Dblogger%26contentid%3Dcc63802e7f7f4570%26offsetms%3D5000%26itag%3Dw160%26sigh%3DZKDjX67WJgZGjiKWNSIJSqGQ8Kw&amp;autoplay=0&amp;ps=blogger"allowFullScreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-8386875582942926790?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/11/blog-post_12.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-5380322287327611082</guid><pubDate>Mon, 18 Oct 2010 13:51:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-11-25T13:07:37.862-08:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Gurruchaga de Adela Basch</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Poesia</category><title>Gurruchaga de Adela Basch</title><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;Un gurrumín techaba una casa hecha de masa,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;mientras alguien té echaba lentamente en una taza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Y a vos nadie te echaba según lo recuerdo yo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;al dar la vuelta a la ochava nadie te echaba, no.&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Aunque alguien té echaba en una taza de loza&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;y otro techaba una casa bien sencilla, pero hermosa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Pero, entonces, ¿qué pasaba justo en ese momento&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;en que una risa maga amagaba en el silencio?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Alguien techaba veloz, té echaban en una taza&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;y nadie te echaba a vos, sonriendo en la terraza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Se agachaba el gorrión, se agachaba la cotorra,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;se agachaba un sol marrón y un hombre con un gorra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Y el viento susurraba y susurraba un cantor,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;susurraban las amarras que soltaban su canción.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Se agachaba el día, se agachaba el rumor,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;se agachaban las vías de algún tren volvedor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Muchas voces susurraban en el aire callejero,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;muchas cosas se agachaban bajo el ala del sombrero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;En el medio del terruño es esto lo que pasaba&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;en una tarde de junio en la calle Gurruchaga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-5380322287327611082?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/gurruchaga-de-adela-basch.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-575843753163828405</guid><pubDate>Mon, 18 Oct 2010 13:38:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-18T06:42:15.296-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Mamarrachos por carta de Ricardo Mariño</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cuento</category><title>Mamarrachos por carta de Ricardo Mariño</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Durante años nadie había tenido problemas con las cartas que traía el viejo cartero, don Franqueo Hapagar. "¡ Postal de su prima, doña Cota!" ;&amp;nbsp; "¡ Carta de la señorita de París, don Julio!" -gritaba don Franqueo desde la puerta, desgañitándose. Los vecinos tomaban la correspondencia, agradecían, y eran felices.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por eso resultaba tan extraño lo que estaba ocurriendo ahora. La gente enviaba cartas bien escritas pero el destinatario recibía mamarrachos. Por ejemplo, ésta que recibió doña Paloma, la gallega:&lt;br /&gt;Querida Paloma:&lt;br /&gt;Escribo estas líneas para hacerte saber que me siento muy pero muy bien. En sillas, sillones y hasta en el piso. La que está más rezongona que nunca es nuestra perrita Evelia: protesta cada vez que la mandamos a Júpiter a comprar las papas. En cambio estamos muy contentos con la heladera: el vestido que le mandaste le queda una pinturita.&lt;br /&gt;Un queso,&lt;br /&gt;la prima Vera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;o esta otra que recibió Erasmo Balanza, el de la despensa:&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Mi estimado señor&lt;br /&gt;Ruégole tenga a bien enviarme 17 litros de leche fresquita y 50 docenas de ratones gordos.&lt;br /&gt;Sin más, saluda a ud. muy atte., la gata de don Julio&lt;br /&gt;y el colmo fue el poema que recibió doña Rosita, la soltera:&lt;br /&gt;Cada tardecita miro tan pancho tu rostro, bella Rosita, de chancho.&lt;br /&gt;-¡Zapallos y lentejas! Esto no puede seguir así -bramaba el verdulero.&lt;br /&gt;-¡Haga algo, don Franqueo! Estas cartas son una herida absurda -se quejaba Rosita.&lt;br /&gt;Don Franqueo no sabía qué hacer. ¿Hasta cuándo sucederían estas cosas? ¿Lo expulsarían del correo&lt;br /&gt;por entregar cartas-mamarrachos? Muy preocupado pensó y pensó. Hasta que decidió consultar a un detective&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Don Franqueo golpeó dos veces la puerta. Desde adentro una voz inconfundible de detective dijo "pase". Don Franqueo meditó y resolvió que en este caso lo más inteligente era pasar.&lt;br /&gt;-Yo vengo ... -trató de decir, nervioso.&lt;br /&gt;-Usted viene por el problema de las cartas. Se llama Hapagar, Franqueo, tiene 61 años y dos meses y es el cartero del barrio. Pero usted es inocente -dijo astutamente Frass Kito.&lt;br /&gt;Don Franqueo lo miró maravillado. El detective siguió hablando:&lt;br /&gt;- El pillo está oculto en el lugar más insospechado&lt;br /&gt;-y señalando a don Franqueo con el dedo, le ordenó:- VAYA A COMPRAR CUATRO SOBRES DE CARTA Y TRES BANANAS Y ESPEREME JUNTO AL BUZON DE LA ESQUINA ...&lt;br /&gt;- Sí, si. &lt;br /&gt;-No atienda el teléfono, no hable con desconocidos, no levante caramelos de la vereda.&lt;br /&gt;Ahora, vaya.&lt;br /&gt;El plan del detective no estaba lo que se dice muy claro pero igual don Franqueo obedeció. A los diez&lt;br /&gt;minutos estaba junto al buzón sospechoso con las tres bananas y los cuatro sobres.&lt;br /&gt;Al ratito llegó Frass Kito. Tenía las manos en los bolsillos de su impermeable blanco, las llaves maestras colgando del cinturón, la pipa humeante.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&amp;nbsp;En fin, todo lo que mandan por correo en el curso de detective.&lt;br /&gt;-¿Trajo lo que le pedí, no? -preguntó-. Ahora, con cuidado, introduzca en el buzón una carta y una banana ...&lt;br /&gt;-¡Vamos hombre! No sea miedoso.&lt;br /&gt;Don Franqueo obedeció, temblando. Tiró suavemente la carta y a continuación, la banana. El barrio, de todas maneras, mantenía su aspecto habitual: doña Paloma barría y el verdulero acomodaba las manzanas feas debajo de las lindas.&lt;br /&gt;A los cinco minutos Frass le dijo a don Franqueo que metiera en el buzón la segunda carta y la segunda banana.&lt;br /&gt;Todo seguía normal.&lt;br /&gt;-Ahora la tercera banana y el tercer sobre. Cinco minutos más tarde Frass Kito dijo:&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;-y ahora viene lo dificil. Introduzca el último sobre -lo miró a los ojos y agregó: -Sin banana.&lt;br /&gt;Transcurrieron unos segundos. Después hubo un ruido en el buzón y se escuchó una voz gangosa:&lt;br /&gt;"¿Y la banana? Falta la banana".&lt;br /&gt;Con presteza Frass Kitoabrió las puertas del buzón con sus llaves maestras, al tiempo que repetía:&lt;br /&gt;-¡Ya te tengo, ya te tengo!&lt;br /&gt;Rato después, con todo el barrio alrededor del buzón sospechoso (ese nombre le iba a quedar para&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;siempre), el detective aclaró todo, como en las películas.&lt;br /&gt;-Se trata de Kiko, el mono que escribe. Hace un año se escapó del Circo Fantástico de Minessota.&lt;br /&gt;Desde entonces se lo anda buscando. Después agarró al mono de la mano y le dijo:&lt;br /&gt;-Vamos Kiko, la función debe continuar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-575843753163828405?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/mamarrachos-por-carta-de-ricardo-marino.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-8155414956280172522</guid><pubDate>Sat, 16 Oct 2010 19:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-16T12:48:26.207-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>La oveja 99 de Ema Wolf</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cuentos</category><title>La oveja 99 de Ema Wolf</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Para poder dormirse, Matilde se puso a contar ovejas. Dentro de su cabeza se figuró un cerco de-alambre tendido en el medio del campo. Las ovejas empezaron a saltar por encima del alambre. Todas en orden, como deportistas entrenadas.&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;-Una, dos, tres, cuatro -las contó Matilde. Eran blancas y espumosas. Igualitas. Olímpicas. Saltaban sin equivocarse .&lt;br /&gt;.-Cuarenta y dos, cuarenta y tres -seguía contando Matilde y bostezaba. Hasta que algo pasó y&amp;nbsp; fue a causa de la oveja 99. Cuando le tocó el turno de saltar, se paró a tomar impulso.Estaba un poco gorda. No era nada ágil.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Las .ovejas que venían.detrás se la llevaron por delante y perdieron el ritmo.&lt;br /&gt;-¡Dale, saltá! -le dijeron:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ella se puso nerviosa.&lt;br /&gt;-¡No puedo!&lt;br /&gt;Las otras protestaron.&lt;br /&gt;-¡Eso te pasa por comer tanta pasta frola!&lt;br /&gt;-iCuanto más me digan, menos vaya saltar! se encaprichó la 99.&lt;br /&gt;Después empezó con que no iba a saltar porque no se le antojaba, no porque no pudiera. Las ovejas discutieron a los gritos. Unas se pusieron de su parte, otras dijeron que era una arruinatodo. Entre dos le hicieron pie para que cruzara pero terminaron todas en el suelo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt; Despuésquisieron pasada empujándola por el pompis, pero les dio tanta risa que la soltaron. No había caso. No podían con ella.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Entonces una oveja fue a buscar ayuda o algo. Encontró una grúa de las que se usan en el campo para&amp;nbsp; apilar bolsas de maíz.&lt;br /&gt;¡Eso iba a servir!&lt;br /&gt;Volvió donde estaban las otras, manejando la grúa a lo loco. Y así fue como la cruzaron: en grúa. A la 99 le encantó. Se balanceaba en el aire como un piano. Las demás aplaudían y gritaban.&lt;br /&gt;Sólo que con tanto escándalo Matilde se desveló y tuvo que empezar a contar de nuevo.&lt;br /&gt;-Uno, dos, tres ...&lt;br /&gt;Pero se le hizo largo y se durmió recién al amanecer: todas las demás ovejas quisieron cruzar el cerco en grúa.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-8155414956280172522?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/la-oveja-99-de-ema-wolf.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-3750670563594615907</guid><pubDate>Thu, 14 Oct 2010 23:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T17:00:37.333-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>La media de los flamencos de Horacio Quiroga</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cuentos</category><title>La media de los  flamencos de Horacio Quiroga</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Cierta vez las víboras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y a los sapos, a los flamencos, y a los yacarés y a los peces. Los peces, como no caminan, no pudieron bailar; pero siendo el baile a la orilla del río, los peces estaban asomados a la arena, y aplaudían con la cola.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Los yacarés, para adornarse bien, se habían puesto en el pescuezo un collar de plátanos, y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se habían pegado escamas de peces en todo el cuerpo, y caminaban meneándose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios por la orilla del río, los peces les gritaban haciéndoles burla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Las ranas se habían perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Además, cada una llevaba colgada, como un farolito, una luciérnaga que se balanceaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Pero las que estaban hermosísimas eran las víboras. Todas, sin excepción, estaban vestidas con traje de bailarina, del mismo color de cada víbora. Las víboras coloradas llevaban una pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las amarillas, otra de tul amarillo; y las yararás, una pollerita de tul gris pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza, porque así es el color de las yararás.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Y las más espléndidas de todas eran las víboras de que estaban vestidas con larguísimas gasas rojas, y negras, y bailaban como serpentinas Cuando las víboras danzaban y daban vueltas apoyadas en la punta de la cola, todos los invitados aplaudían como locos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Sólo los flamencos, que entonces tenían las patas blancas, y tienen ahora como antes la nariz muy gruesa y torcida, sólo los flamencos estaban tristes, porque como tienen muy poca inteligencia, no habían sabido cómo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y sobre todo el de las víboras de coral. Cada vez que una víbora pasaba por delante de ellos, coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentinas, los flamencos se morían de envidia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Un flamenco dijo entonces:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-Yo sé lo que vamos a hacer. Vamos a ponernos medias coloradas, blancas y negras, y las víboras de coral se van a enamorar de nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Y levantando todos juntos el vuelo, cruzaron el río y fueron a golpear en un almacén del pueblo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¡Tan-tan! -pegaron con las patas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¿Quién es? -respondió el almacenero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-Somos los flamencos. ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-No, no hay -contestó el almacenero-. ¿Están locos? En ninguna parte van a encontrar medias así. Los flamencos fueron entonces a otro almacén.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¡Tan-tan! ¿Tienes medias coloradas, blancas y negras?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;El almacenero contestó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¿Cómo dice? ¿Coloradas, blancas y negras? No hay medias así en ninguna parte. Ustedes están locos. ¿quiénes son?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-Somos los flamencos- respondieron ellos .&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Y el hombre dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-Entonces son con seguridad flamencos locos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Fueron a otro almacén.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¡Tan-tan! ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;El almacenero gritó :&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¿De qué color? ¿Coloradas, blancas y negras ? Solamente a pájaros narigudos como ustedes se les ocurre pedir medias así. ¡Váyanse en seguida!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Y el hombre los echó con la escoba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Los flamencos recorrieron así todos los almacenes, y de todas partes los echaban por locos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Entonces un tatú, que había ido a tomar agua al río se quiso burlar de los flamencos y les dijo, haciéndoles un gran saludo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¡Buenas noches, señores flamencos! Yo sé lo que ustedes buscan . No van a encontrar medias así en ningún almacén . Tal vez haya en Buenos Aires, pero tendrán que pedirlas por encomienda postal. Mi cuñada, la lechuza, tiene medias así. Pídanselas, y ella les va a dar las medias coloradas, blancas y negras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Los flamencos le dieron las gracias, y se fueron volando a la cueva de la lechuza. Y le dijeron :&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¡Buenas noches, lechuza! Venimos a pedirte las medias coloradas, blancas y negras. Hoy es el gran baile de las víboras, y si nos ponemos esas medias, las víboras de coral se van a enamorar de nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¡Con mucho gusto! -respondió la lechuza-. Esperen un segundo, y vuelvo en seguida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Y echando a volar, dejó solos a los flamencos; y al rato volvió con las medias. Pero no eran medias, sino cueros de víboras de coral, lindísimos cueros. recién sacados a las víboras que la lechuza había cazado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-Aquí están las medias -les dijo la lechuza-. No se preocupen de nada, sino de una sola cosa: bailen toda la noche, bailen sin parar un momento, bailen de costado, de cabeza, como ustedes quieran; pero no paren un momento, porque en vez de bailar van entonces a llorar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Pero los flamencos, como son tan tontos, no comprendían bien qué gran peligro había para ellos en eso, y locos de alegría se pusieron los cueros de las víboras como medias, metiendo las patas dentro de los cueros, que eran como tubos. Y muy contentos se fueron volando al baile.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Cuando vieron a tos flamencos con sus hermosísimas medias, todos les tuvieron envidia. Las víboras querían bailar con ellos únicamente, y como los flamencos no dejaban un Instante de mover las patas, las víboras no podían ver bien de qué estaban hechas aquellas preciosas medias.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Pero poco a poco, sin embargo, las víboras comenzaron a desconfiar. Cuando los flamencos pasaban bailando al lado de ellas, se agachaban hasta el suelo para ver bien.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Las víboras de coral, sobre todo, estaban muy inquietas. No apartaban la vista de las medias, y se agachaban también tratando de tocar con la lengua las patas de los flamencos, porque la lengua de la víbora es como la mano de las personas. Pero los flamencos bailaban y bailaban sin cesar, aunque estaban cansadísimos y ya no podían más.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Las víboras de coral, que conocieron esto, pidieron en seguida a las ranas sus farolitos, que eran bichitos de luz, y esperaron todas juntas a que los flamencos se cayeran de cansados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Efectivamente, un minuto después, un flamenco, que ya no podía más, tropezó con un yacaré, se tambaleó y cayó de costado. En seguida las víboras de coral corrieron con sus farolitos y alumbraron bien las patas de! flamenco. Y vieron qué eran aquellas medias, y lanzaron un silbido que se oyó desde la otra orilla del Paraná.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;-¡No son medias!- gritaron las víboras-. ¡ Sabemos lo que es! ¡Nos han engañado! ¡Los flamencos han matado a nuestras hermanas y se han puesto sus cueros como medias! ¡Las medias que tienen son de víboras de coral&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Al oír esto, los flamencos, llenos de miedo porque estaban descubiertos, quisieron volar; pero estaban tan cansados que no pudieron levantar una sola pata. Entonces las víboras de coral se lanzaron sobre ellos, y enroscándose en sus patas les deshicieron a mordiscones las medias. Les arrancaron las medias a pedazos, enfurecidas y les mordían también las patas, para que murieran.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Los flamencos, locos de dolor, saltaban de un lado para otro sin que las víboras de coral se desenroscaran de sus patas, Hasta que al fin, viendo que ya no quedaba un solo pedazo de medias, las víboras los dejaron libres, cansadas y arreglándose las gasas de sus trajes de baile.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Además, las víboras de coral estaban seguras de que los flamencos iban a morir, porque la mitad, por lo menos, de las víboras de coral que los habían mordido eran venenosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Pero los flamencos no murieron. Corrieron a echarse al agua, sintiendo un grandísimo dolor y sus patas, que eran blancas, estaban entonces coloradas por el veneno de las víboras. Pasaron días y días, y siempre sentían terrible ardor en las patas, y las tenían siempre de color de sangre, porque estaban envenenadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Hace de esto muchísimo tiempo. Y ahora todavía están los flamencos casi todo el día con sus patas coloradas metidas en el agua, tratando de calmar el ardor que sienten en ellas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;A veces se apartan de la orilla, y dan unos pasos por tierra, para ver cómo se hallan. Pero los dolores del veneno vuelven en seguida, y corren a meterse en el agua. A veces el ardor que sienten es tan grande, que encogen una pata y quedan así horas enteras, porque no pueden estirarla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Book Antiqua';"&gt;Esta es la historia de los flamencos, que antes tenían las patas blancas y ahora las tienen coloradas. Todos los peces saben por qué es, y se burlan de ellos. Pero los flamencos, mientras se curan en el agua, no pierden ocasión de vengarse, comiéndose a cuanto pececito se acerca demasiado a burlarse de ellos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-3750670563594615907?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/la-media-de-los-flamencos-de-horacio_14.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-14192672967587698</guid><pubDate>Thu, 14 Oct 2010 23:38:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T16:38:04.469-07:00</atom:updated><title></title><description>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-14192672967587698?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/blog-post.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-7597622884679200146</guid><pubDate>Thu, 14 Oct 2010 23:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T16:21:33.893-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Silvia Schujer</category><title>Biografia de Silvia Schujer</title><description>&lt;span class="titulo"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Nació el 28 de diciembre de 1956, en Olivos, provincia de Buenos Aires. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TLePJJ0OQAI/AAAAAAAAADI/SoATG4kvf-g/s1600/biblioteca.gif" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ex="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TLePJJ0OQAI/AAAAAAAAADI/SoATG4kvf-g/s1600/biblioteca.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;De chica soñaba ser música pero pronto se le despertó el interés por la literatura infantil. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Cursó el profesorado de Literatura, Latín y Castellano, participó de&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;talleres con Liliana Hecker y Roberto Cossa, creó el suplemento infantil del diario &lt;em style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La Voz&lt;/em&gt; y colaboró en varias publicaciones. Algunas de sus obras son: &lt;em style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Cuentos y chinventos, Cuentos cortos, medianos y flacos, &lt;/em&gt;e&lt;em style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt; Historias de un primer fin de semana. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Entre los premios que obtuvo figuran: &lt;em style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Casa de las Américas&lt;/em&gt; en Literatura Infantil-Juvenil por &lt;em style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Cuentos y Chinventos&lt;/em&gt;, en 1986; &lt;em style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Lista de Honor de ALIJA&lt;/em&gt; por &lt;em style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Oliverio Juntapreguntas&lt;/em&gt; y &lt;em style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Palabras para jugar&lt;/em&gt;, en 1991.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-7597622884679200146?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/biografia-de-silvia-schujer.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TLePJJ0OQAI/AAAAAAAAADI/SoATG4kvf-g/s72-c/biblioteca.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-6481057362875282671</guid><pubDate>Thu, 14 Oct 2010 22:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T15:37:20.051-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Historia de Ratita de Laura Devetach</category><title>Historia de Ratita de Laura Devetach</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;Había una vez una ratita gris que vivía con sus papás en una cueva tan tibia, tan tibia y tan cerrada, que un día tuvo ganas de salir. Y salió. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y se quedó un rato encantada en la puerta de la cueva, porque el mundo le pareció más lindo que un jardín de quesitos. Despacio, se puso a explorar, a oler, a mordisquear, a hacer tumbacabezas, a conocer.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y Ratita sintió que no hay nada más lindo que descubrir el mundo pasito a paso.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;Bailó con una hoja. Patinó sobre un papel de chocolatín. Fumó un cigarrillo de pasto. Se puso anteojos de papel de caramelo. Tomó mate en una flor de campanilla color lila. Se adornó con aros de arroz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y le dieron unas ganas bárbaras de ponerse de novia.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;shapetype coordsize="21600,21600" filled="f" id="_x0000_t75" o:preferrelative="t" o:spt="75" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" stroked="f"&gt;&lt;stroke joinstyle="miter"&gt;&lt;/stroke&gt;&lt;formulas&gt;&lt;f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 1 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum 0 0 @1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @2 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 0 1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @6 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @8 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @10 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;/formulas&gt;&lt;path gradientshapeok="t" o:connecttype="rect" o:extrusionok="f"&gt;&lt;/path&gt;&lt;lock aspectratio="t" v:ext="edit"&gt;&lt;/lock&gt;&lt;/shapetype&gt;Cuando vio al sol del amanecer, tan redondo, tan naranja con luz, le dijo:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Señor Sol, usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;— ¡Cómo no! — dijo el sol, porque la ratita le pareció preciosa—, te cubriré con mis hilos de oro y todo el mundo será sol para los dos.&lt;shape id="_x0000_s1026" style="height: 281pt; margin-left: -9pt; margin-top: 4.2pt; position: absolute; width: 351pt; z-index: -1;" type="#_x0000_t75" wrapcoords="-31 0 -31 21542 21600 21542 21600 0 -31 0"&gt;&lt;imagedata o:title="" src="file:///C:\DOCUME~1\ISFDN32\CONFIG~1\Temp\msohtml1\08\clip_image001.png"&gt;&lt;/imagedata&gt;&lt;wrap type="through"&gt;&lt;/wrap&gt;&lt;/shape&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;- ¡Ah. no! —dijo Ratita—. Así no vale. El mundo es más que eso. ¿Qué haría yo en un mundo todo de sol? Bastante tuve ya con un mundo todo de cueva.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—¡Qué lástima! -dijo el sol—. Te presentaré al nubarrón, que a veces me tapa, y no es tan de sol como yo. A lo mejor te gusta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Bueno, gracias -dijo Ratita.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y se sentó a esperar hamacándose en una violeta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Llegó el nubarrón, vestido de gris.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;A Ratita le gustó muchísimo porque a veces tenía forma de helados, a veces de calesita y a veces de dibujo que no se entiende.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Señor Nubarrón —dijo&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Ratita— usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;— ¡Cómo no! —dijo el nubarrón, porque la ratita le pareció preciosa. Te envolveré en mi capa fluflú y todo el mundo será nube para los dos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;-¡Ah, no! —dijo Ratita—. Así no vale. ¿Qué haría yo en un mundo todo de nube?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;— ¡Qué lástima! —dijo el nubarrón—. Te presentaré al tiento que a veces me empuja or el cielo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;A lo mejor te gusta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Bueno, gracias —dijo Ratita.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y se sentó a esperar recostada en un maní.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Uegó el viento soplando flautas. A Ratita le gustó muchísimo porque se movía bailando a la moda.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Señor Viento —le dijo—, usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;— ¡Cómo no! -dijo el viento, porque la ratita le pareció preciosa—. Te haré cosquillas en el pelo, y todo el mundo será viento para los dos.&lt;/div&gt;&lt;shapetype coordsize="21600,21600" filled="f" id="_x0000_t75" o:preferrelative="t" o:spt="75" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" stroked="f"&gt;&lt;stroke joinstyle="miter"&gt;&lt;/stroke&gt;&lt;formulas&gt;&lt;f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 1 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum 0 0 @1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @2 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 0 1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @6 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @8 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @10 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;/formulas&gt;&lt;path gradientshapeok="t" o:connecttype="rect" o:extrusionok="f"&gt;&lt;/path&gt;&lt;lock aspectratio="t" v:ext="edit"&gt;&lt;/lock&gt;&lt;/shapetype&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;shape id="_x0000_s1026" style="height: 297pt; margin-left: -9pt; margin-top: -9pt; position: absolute; width: 260pt; z-index: -1;" type="#_x0000_t75" wrapcoords="-62 0 -62 21538 21600 21538 21600 0 -62 0"&gt;&lt;imagedata o:title="" src="file:///C:\DOCUME~1\ISFDN32\CONFIG~1\Temp\msohtml1\15\clip_image001.png"&gt;&lt;/imagedata&gt;&lt;wrap type="through"&gt;&lt;/wrap&gt;&lt;/shape&gt;— ¡Ah, no! —dijo Ratita—. Así no vale. ¿Qué haría yo en un mundo todo de viento?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Qué lástima!&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Dijo el viento—. ¿Por qué no vas a buscar al muro, que a veces me detiene en mi vuelo? A lo mejor te gusta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Bueno, gracias —dijo Ratita, y se fue hasta el muro.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;El muro sonrió quieto, quieto, derecho, derecho.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Estaba hermoso.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;A Ratita le gustó porque tenía un monigote dibujado, justo a la altura de un chico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Señor Muro —dijo—, usted me gusta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;¿Quiere ser mi novio?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;—Cómo no! —dijo el muro, porque la ratita le pareció preciosa—. Te esconderé en un huequito de mis ladrillos y todo el mundo será muro para los dos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Ah, no! -dijo Ratita—. Así no vale. El mundo es más que eso. ¿Qué haría yo en un mundo todo de muro?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;— ¡Qué lástima! —(lijo el muro. Y siguió quieto. quieto, derecho, derecho.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Me parece que así no voy a encontrar novio&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—pensó Ratita-.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Lo que pasa es que ni el sol. ni el nubarrón, ni el viento, ni el muro, tienen una colita como la mía, ni un corazón que hace tipi tepe. Yo me equivoqué.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y pensando así caminó y caminó por el sendero de las margaritas. De repente llegó a un lugar donde había muchísimos ratones color café que la saludaron amablemente diciendo:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Cómo-te-va.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;shapetype coordsize="21600,21600" filled="f" id="_x0000_t75" o:preferrelative="t" o:spt="75" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" stroked="f"&gt;&lt;stroke joinstyle="miter"&gt;&lt;/stroke&gt;&lt;formulas&gt;&lt;f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 1 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum 0 0 @1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @2 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @0 0 1"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @6 1 2"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @8 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"&gt;&lt;/f&gt;&lt;f eqn="sum @10 21600 0"&gt;&lt;/f&gt;&lt;/formulas&gt;&lt;path gradientshapeok="t" o:connecttype="rect" o:extrusionok="f"&gt;&lt;/path&gt;&lt;lock aspectratio="t" v:ext="edit"&gt;&lt;/lock&gt;&lt;/shapetype&gt;Ratita paseó contenta por el barrio hasta que vio a&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Ratón-Ratón.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Estaba fabricando muebles con fósforos y tapitas de botellas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;A la ratita le gustó muchísimo cómo silbaba y llevaba el compás con la cola.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Hola! —saludó Ratón-Ratón.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Hola! —saludó Ratita, y acercó para mirar los trabajos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y sintió que al lado de Ratón-Ratón se estaba muy bien.&lt;shape id="_x0000_s1026" style="height: 252pt; margin-left: -18pt; margin-top: 0px; position: absolute; width: 414pt; z-index: -1;" type="#_x0000_t75" wrapcoords="-31 0 -31 21526 21600 21526 21600 0 -31 0"&gt;&lt;imagedata o:title="" src="file:///C:\DOCUME~1\ISFDN32\CONFIG~1\Temp\msohtml1\17\clip_image001.png"&gt;&lt;/imagedata&gt;&lt;wrap type="through"&gt;&lt;/wrap&gt;&lt;/shape&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—Me alegro de verte —dijo Ratón-Ratón, y también sintió que al lado de Ratita se estaba muy bien.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;—¿Podríamos ponernos de novios? —preguntaron los dos juntos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y los dos juntos contestaron que sí y se dieron un beso con muchísimo cariño. Después siguieron explorando, oliendo, mordisqueando y descubriendo el mundo pasito a paso.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Ratita se hizo una hamaca de plumas. Ratón-Ratón aprendió a saltar de rama en rama como Tarzán. Ratita pintó cuadros con la punta de la cola.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;Y los dos juntos aprendieron a contarse cosas. Y los dos juntos aprendieron a ser papás. Tuvieron hijos y les dieron una cueva tibia, pero con una puerta fácil de abrir, para que pudieran salir a conocer el mundo pasito a paso, cuando tuvieran ganas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-6481057362875282671?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/historia-de-ratita-de-laura-devetach.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-5121059135022402001</guid><pubDate>Sat, 09 Oct 2010 22:49:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T14:24:25.046-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Graciela Montes</category><title>Biografia de Graciela Montes</title><description>&lt;div align="justify" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;span style="font-size: small;"&gt; Nació en Buenos Aires, Argentina el 18 de marzo de 1947. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TLDyEJnWzII/AAAAAAAAADE/nzleYfZaFOc/s1600/gmontes.gif" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TLDyEJnWzII/AAAAAAAAADE/nzleYfZaFOc/s1600/gmontes.gif" /&gt;&lt;/a&gt;En el año 1971 se recibió Profesora en Letras, estudios que cursó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Durante más de 20 años trabajó en el Centro Editor de América Latina, donde dirigió la colección de literatura infantil “Los cuentos del Chiribitil”. Allí se desempeñó como correctora, secretaria de redacción, traductora, editora y directora de la colección. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Fue miembro fundador de ALIJA (Asociación Argentina de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina) y cofundadora y codirectora de la revista cultural "La Mancha", papeles de literatura infantil y juvenil durante sus dos primeros años. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Fue nominada candidata por la Argentina al Premio Internacional Hans Christian Andersen en 1996, 1998 y 2000. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="margin-left: 10px; margin-right: 10px;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Es autora de más de cincuenta libros de ficción para niños, entre ellos:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span style="color: black; font-family: inherit;"&gt;Historia de un amor exagerado, Y el árbol siguió creciendo,Tengo un monstruo en el bolsillo, Otroso , A la sombra de la inmensa cuchara&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-5121059135022402001?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/biografia-de-graciela-montes.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TLDyEJnWzII/AAAAAAAAADE/nzleYfZaFOc/s72-c/gmontes.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-8846909071971919303</guid><pubDate>Sat, 09 Oct 2010 22:44:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T14:33:53.040-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>La plapla de Cuentotopos 2 de María Elena Walsh</category><title>La plapla de Cuentotopos 2 de María Elena Walsh</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style="color: black; font-family: Verdana;"&gt;Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas emes, orejudas eles y elegantísimas zetas.&lt;br /&gt;De pronto, vio algo muy raro sobre el papel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué es esto?– se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.&lt;br /&gt;Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.&lt;br /&gt;Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.&lt;br /&gt;Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.&lt;br /&gt;Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:&lt;br /&gt;–¡Ay!&lt;br /&gt;Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos, y ya van tres. Pegando la nariz al papel preguntó:&lt;br /&gt;–¿Quién es usted, señorita?&lt;br /&gt;Y la letra caminadora contestó:&lt;br /&gt;–Soy una Plapla.&lt;br /&gt;–¿Una Plapla? – preguntó Felipito asustadísimo –¿Qué es eso?&lt;br /&gt;–¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.&lt;br /&gt;–Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.&lt;br /&gt;–Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.&lt;br /&gt;–¿Y qué hago con la Plapla?&lt;br /&gt;–Mirarla.&lt;br /&gt;–Sí, la estoy mirando pero ¿y después?&lt;br /&gt;–Después, nada.&lt;br /&gt;Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.&lt;br /&gt;Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a su maestra, gritando entusiasmado:&lt;br /&gt;–¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!&lt;br /&gt;La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco. Pero no.&lt;br /&gt;Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.&lt;br /&gt;Como podrán imaginarse, la Plapla causó mucho revuelo en el colegio.&lt;br /&gt;Ese día nadie estudió.&lt;br /&gt;Todo el mundo, por riguroso turno, desde el portero hasta los nenes de primero inferior, se dedicaron a contemplar a la Plapla.&lt;br /&gt;Tan grande fue el bochinche y la falta de estudio, que desde ese día la Plapla no figura en el Abecedario.&lt;br /&gt;Cada vez que un chico, por casualidad, igual que Felipito, escribe una Plapla cantante y patinadora la maestra la guarda en una cajita y cuida muy bien de que nadie se entere.&lt;br /&gt;Qué le vamos a hacer, así es la vida.&lt;br /&gt;Las letras no han sido hechas para bailar, sino para quedarse quietas una al lado de la otra, ¿no?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-8846909071971919303?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/la-plapla-de-cuentotopos-2-de-maria.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-1104217443638694985</guid><pubDate>Sat, 09 Oct 2010 22:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T14:35:36.334-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>El esqueleto de la biblioteca de Silvia Schujer</category><title>El esqueleto de la biblioteca de Silvia Schujer</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ahí estaba yo. Entre un montón de mapas enrollados como tubos y el armario con puertas de vidrio. Me pararon en ese lugar cuando estrenaron la biblioteca y ahí quedé hasta que pasaron las cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La biblioteca se inauguró una mañana. Hubo gran revuelo en la escuela ese día. En principio, suspendieron las clases. Los únicos invitados a presenciar el acto fueron los maestros, los directores, los vices, los inspectores y, por supuesto, el intendente. Las autoridades se ubicaron ante la puerta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;Cortaron una cinta, descubrieron una placa, aplaudieron y entraron (días más tarde la secretaria recordaría que olvidaron entonar el Himno).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Brillaba todo. El piso recién encerado, los vidrios de las ventanas, los libros forrados con papel araña azul, los frasquitos con formol conteniendo —por orden de aparición— un cerebro, una nariz, una dentadura perfecta, un par de ojos, una mano, una víbora y otros bichos muy bien conservados; el grupo de mapas, los retratos de próceres recolectados de todas las aulas para decorar un poco el ambiente y, por supuesto, yo: el esqueleto que estaba parado como un centinela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Las personas allí reunidas recorrieron el salón con la mirada en pocos segundos y, en menos aún, descorcharon unas botellas de champán para acompañar —luego del brindis— las masas y sandwichitos de miga ubicados en cuatro escritorios con manteles blancos y almidonados para la ocasión. Concluido el acto, la gente se fue retirando, y a los pocos minutos una señora sacó los restos de comida, los vasos, los manteles y hasta los escritorios. Pasó un escobillón, bajó las persianas y así, en penumbras, abandonó el recinto inaugurado y nos encerró con llave.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Al día siguiente, la biblioteca se abrió apenas los chicos terminaron de cantar Aurora para izar la bandera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;De a un grado por vez, arrancando con los de septimo, los alumnos empezaron a llegar con sus maestras a conocer el lugar. A casi todos se les ocurría lo mismo: pararse frente a la puerta, observar la placa, formar tomando distancia para no amontonarse al atravesar la puerta y entrar en silencio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Hacían un recorrido que empezaba por los libros: los de texto por allí, las enciclopedias por acá, los de entretenimiento por el otro rincón, etcétera. (Había que aprender a distinguir unos libros de otros por el tamaño, ya que todos estaban forrados del mismo color.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Continuaban por los mapas: los alumnos debían estar encantados de asistir a una escuela con semejante cantidad de material para conocer mejor la geografía del mundo. Acto seguido, un rápida mirada a los frascos con formol: el cerebro, la dentadura, (algunas maestras, algo impresionadas, desviaban la vista antes de llegar a la víbora mientras los chicos se baboseaban deslumbrados). Por último me mostraban a mi aclarando que el cuerpo humano esta formado por 206 huesos y que eso (o sea yo) era una replica perfecta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La única persona que encaró las cosas de otra manera fue la señorita Ofelia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Primero, porque no hizo formar a los chicos para entrar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Segundo, porque se sentó en el suelo con ellos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Tercero, porque les empezó a leer los cuentos de un libro que encontró.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Y cuarto, porque no me presentó como el esqueleto.”Saluden al flaco”, dijo, y me señaló como al pasar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Leyó un cuento gracioso y los chicos se rieron hasta contagiarme. Supongo que los huesos se me movieron y en el tumulto no se notó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Después del gracioso, contó un cuento de amor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Triste, para mi gusto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El tercero fue una historia de flamencos de la selva. Dejó para el final el de terror.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;A partir de este último cuento, el clima en la biblioteca pareció cambiar. Los ojos de todos empezaron a abrirse y los corazones a inquietarse. Los latidos de unos cuantos retumbaron en el silencio acrecentando el misterio y la desazón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Por mi parte, la tenebrosa historia que la señorita Ofelia contaba empezó a aterrorizarme y a ponerme los huesos de punta desde el empeine hasta el occipital. El pánico me fue ganando de tal modo que cuando me quise acordar estaba temblando como un cobarde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Los desencantos de un vampiro a punto de atacar a una muchacha hermosa pusieron mis nervios a la miseria y los 206 huesos de mi estructura empezaron golpearse unos contra otros haciendo el mismo ruido que las cortinas de caña cuando se mueven.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Así se encadenaron los sucesos desde entonces.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El &amp;nbsp;que más miedo tenía de los chicos fue el primero en descubrirme y al principio sólo atinó a patalear para que lo escucharan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;“El esqueleto se mueve”, trataba de decir y las palabras se le quedaban pegadas en la boca. “El esqueleto se mueve”, insistía mientras los demás intentaban descifrar sus extraños sonidos. Hasta que al fin le entendieron, me vieron y todo fue mucho peor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Los gritos atravesaron las paredes del colegio. Los chicos atravesaron en masa la puerta de salida de la biblioteca y la señorita Ofelia, desconcertada, cayó desmayada a mis pies. La ambulancia llegó a los quince minutos del hecho.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;La directora bajó la persiana y la biblioteca se cerró hasta nuevo aviso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El nuevo aviso fue a los pocos días. Cuando los ánimos se tranquilizaron y todo pareció volver a la normalidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;De más está decir que nadie creyó la historia que la señorita Ofelia y los chicos contaron con respecto a mi. No obstante, y seguramente por las dudas, a partir de ese entonces la biblioteca sólo fue visitada por alumnos que eran enviados a buscar mapas, maestros de ciencias que llevaban frascos con formol para sus clases y revoltosos que en vez de ser despachados a la dirección por portarse mal, cumplían su condena entre los libros, los mapas y yo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Fue precisamente uno de los revoltosos, Jaime, el que cambió mi vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Aburrido de tener que pasar tantas y tan largas horas castigado en la biblioteca, una mañana se puso a leer. Abrió el primer libro que encontró (total todos estaban forrados de azul como si fueran el mismo), y en voz alta leyó lo que sigue:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;b&gt;LOS HACEDORES DE LEONES&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;En cierto lugar vivían cuatro hermanos que se querían mucho. Tres de ellos habían estudiado todas las ciencias. Pero no habían aprendido cómo ser prudentes y humildes.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;El cuarto no había estudiado más que lo necesario, pero era un joven sencillo y muy ingenioso.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Una vez, decidieron salir juntos de viaje y a poco de iniciar el camino por el bosque se encontraron con el esqueleto desarmado de un león.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Dejo el primero:&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;—Vamos a probar nuestra ciencia: aquí hay un animal muerto. Podemos devolverle la vida con nuestro saber. Yo sé ordenar y juntar los huesos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Dejo el segundo:&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;—Yo sé poner la piel, la carne y la sangre. Dejo el tercero:&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;—Yo sé darle la vida.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Y tras hablar así, el primero juntó los huesos y el segundo les puso la piel, la carne y la sangre. Y cuando el tercero estaba a punto de darles vida se lo impidió el cuarto hermano diciendo:&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;—Es un león. Si le das vida nos matará a todos. Pero el otro contestó:&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;— ¡Tonto! No permitiré que la ciencia sea algo inútil en mis manos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;—Pues espera un momento hasta que yo haya subido a árbol —dijo el cuarto.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;Así lo hizo. El león recobró la vida, dio un salto y mató los tres sabios hermanos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;i&gt;El prudente y astuto bajó del árbol cuando el león ya se 1 había alejado. Lloró por la muerte de sus seres - pero volvió vivo a su casa.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cuando Jaime terminó de leer el cuento, me miró, se rió de costado y yo supe que algo me iba a pasar. Lo presentí a la altura de las costillas, en la zona donde hubiera tenido que estar mi corazón. Me cuidé de no temblar para no arruinar las cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Sin embargo sonó el timbre y esta vez el chico no hizo nada más importante que desaparecer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Los días empezaron a pasar sin novedades desde entonces. Hasta que una mañana de viernes, ayer mismo, la puerta de la biblioteca se abrió sigilosamente y.entró Jaime con una bolsita en la mano. Dio instrucciones a unos cuantos para que vigilaran desde afuera y cerró.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Primero sacó los ojos del frasco de formol y me los colocó con goma de pegar en las cavidades correspondientes. Después me metió la dentadura como pudo. La nariz. Me puso una peluca que venía pegada a un gorro y por último me vistió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;De la bolsa también sacó una camisa celeste, una corbata, un pantalón largo grande. Por fin me puso un delantal como el de él, zapatillas tipo botines y una bufanda para disimular el cuello.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;—Bueno, flaco —me dijo cuando sonó el timbre de salida—. A formar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Entre él y otros &amp;nbsp;me ayudaron a llegar hasta el patio donde estaban las filas las filas. Me sentí el esqueleto más feliz del mundo a pesar de las risas de mis compañeros. Todos me querían tocar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Me agarraban &amp;nbsp;la mano huesuda para saludarme y hacían un barullo &amp;nbsp;espantoso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Cuando se fueron&amp;nbsp; me quedé solo en el patio. No tenía adónde ir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Entonces&amp;nbsp; traté de recordar cómo articular los movimientos y poco a poco me fui acercando a la biblioteca otra vez. Ahí estaba mi lugar. Llegué cansado con el ánimo y las ideas renovadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Así es como me siento ahora mientras trabajo sin pausa. Tengo sólo este fin de semana para mejorar las cosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;Ayer, con la ayuda de la portera que es medio chicata, nos trajimos unas sillas. Hoy ya cosí unos almohadones. Descolgué los retratos de los próceres y los cambié por unos afiches con personajes de cuento que encontré en unas revistas. Lo que sigue es sacar el papel araña que forra los libros, y dejar al aire las tapas que están llenas de dibujos y dicen cosas que pueden interesar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;El domingo, cuando termine, me voy a pegar un baño. Quiero estar limpio y fresquito para cuando llegue el lunes. Me propongo contarle el secreto a la señorita Ofelia. Con su ayuda y un poco de suerte, capaz que me nombran bibliotecario. Y todo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-1104217443638694985?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/normal-0-21-microsoftinternetexplorer4_09.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-4564601559950724361</guid><pubDate>Sat, 09 Oct 2010 22:23:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T15:41:24.928-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Doña Clementina Queridita... de Graciela Montes</category><title>Doña Clementina Queridita, la achicadora de Graciela Montes</title><description>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando los vecinos de Florida se juntan a tomar mate, charlan y charlan de las cosas que pasaron en el barrio. Se acuerdan del ladrón de banderines de bicicletas; de cuando, por culpa de la máquina del tiempo, se les heló el agua de las canillas en pleno diciembre...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero más que de ninguna otra cosa les gusta hablar de doña Clementina Queridita, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;la Achicadora&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt; de Agustín Álvarez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Doña Clementina no había empezado siendo una Achicadora:&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;por ejemplo, a los dos años era una nenita llena de mocos que se agarraba con fuerza del delantal de su mamá y, a los diez, una chica con trenzas que juntaba figuritas de brillantes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando doña Clementina Queridita se convirtió en &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;la Achicadora&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt; de Agustín Alvarez era ya casi una vieja. Tenía un montón de arrugas, un poquito de pelo blanco en la cabeza y un gato fortachón y atigrado al que llamaba Polidoro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A doña Clementina los vecinos la llamaban “Queridita” porque así era como ella les decía a todos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;“Hola, queridita, ¿cómo amaneció su hijito esta mañana?”, “Manolo, queridito, ¿me harías el favorcito de ir a la estación a comprarme una revista?”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero, aunque todos la conocían desde siempre, doña Clementina sólo llegó a famosa cuando empezó con los achiques. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y los achiques empezaron una tarde del mes de marzo, cuando doña Clementina tenía puesto un delantal a cuadros y estaba pensando en hornear una torta de limón para Oscarcito, el hijo de Juana María, que cumplía años. En el preciso momento en que doña Clementina estaba por agarrar los huevos de la huevera, entró Polidoro, el gato, maullando bajito y frotándose el lomo contra los muebles.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;— ¡Poli! ¡Tenés hambre, pobre!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—se sonrió doña Clementina y, volviendo a dejar los huevos en la huevera, se apuró a abrir la heladera para buscar el hígado y cortarlo bien finito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Aquí tiene mi gatito! —dijo, apoyando el plato de lata en un rincón de la cocina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y ahí nomás vino el primer achique. El gordo, peludo y fortachón Polidoro empezó a achicarse y a achicarse hasta volverse casi una pelusa, del mismo tamaño que cada uno de los trocitos de hígado que había colocado doña Clementina en el plato de lata.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El pobre gato, bastante angustiado, erizaba los pelos del lomo y corría de un lado al otro, dando vueltas alrededor del plato, más chiquito que una cucaracha pero, sin embargo, peludito y perfectamente reconocible. Era Polidoro, de eso no cabía duda, pero muchísimo más chico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Doña Clementina, asustadísima lo hizo upa enseguida: le parecía muy peligroso que siguiera corriendo por el piso; al fin de cuentas podía matarlo la primera miga de pan que se cayera desde la mesa… Lo sostuvo en la palma de la mano y lo acarició lo mejor que pudo con un dedo. En medio de la pelusita atigrada brillaban dos chispas verdes: eran los ojos de Polidoro, que no entendían nada de nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Se ve que la enfermedad del achique es muy violenta porque después del de Polidoro hubo como quince achiques más, todos en el mismo día.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Doña Clementina se sacó el delantal a cuadros, agarró el monedero y corrió a la farmacia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Ay, don Ramón! —le dijo al farmacéutico, un gordo grandote y colorado, vestido con delantal blanco—. Don Ramón, algo le está pasando a Polidoro. ¡Se me volvió chiquito!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Don Ramón buscó un frasco de jarabe marca&lt;b&gt; Vigorol&lt;/b&gt;&amp;nbsp; y lo puso sobre el mostrador.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Y usted cree que este jarabito le va a hacer bien, don Ramón?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—preguntó doña Clementina mientras miraba con atención la etiqueta, que estaba llena de estrellitas azules.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y, en cuanto terminó de hablar, el frasco de jarabe se convirtió en un frasquito, en un frasquitito, en el frasco más chiquito que jamás se haya visto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Don Ramón, el farmacéutico, corrió a buscar una lupa: efectivamente, ahí estaba el jarabe de antes, muy achicado, y, si se miraba con atención, podían divisarse las estrellitas azules de la etiqueta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;— Ay &amp;nbsp;don Ramón, don Ramoncito! ¡No&amp;nbsp; sé lo que vamos a hacer!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—lloriqueó doña Clementina con el frasquito diminuto apoyado en la punta del dedo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y don Ramón desapareció.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;— ¡Don Ramón! ¿Dónde se metió usted, queridito? —llamó doña Clementina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-- ¡&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-size: 10pt;"&gt;Aca estoy&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;! —dijo una voz chiquita y lejana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Doña&amp;nbsp; Clementina se apoyo sobre el mostrador y miró del otro lado. Allá abajo, en el suelo, apoyado contra el zócalo, estaba don Ramón, tan gordo y tan colorado como siempre, pero muchísimo más &amp;nbsp;chiquito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;“¡Pobre hombre!”, pensó doña Clementina, “Qué solito ha de sentirse allá abajo...! Voy a llevarlo con Polidoro, así se hacen compañía.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;De modo que doña Clementina se llevó a don Ramón en un bolsillo y al frasquito de jarabe en el otro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Entró en su casa y llamó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Poli... Poli... Estoy acá.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero Polidoro no vino. Se había caído en el fondo de la huevera y desde allí maullaba pidiendo auxilio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Entonces doña Clementina se dio cuenta de que las hueveras eran muy útiles para conservar achicados. Sin pensarlo dos veces, sacó los huevos que quedaban, los puso en un plato y en la huevera puso a don Ramón, que la miraba desde el fondo, perplejo, y algo le decía, pero en voz tan bajita que era casi imposible oírlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En fin, basta con que les cuente que, en esos días doña Clementina llenó la huevera, y tuvo que inaugurar dos hueveras más, que contenían:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—un gato Polidoro desesperado,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;— un don Ramón agarrado al borde, que cada tanto pedía a los gritos algún jarabe,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—un frasquito de jarabe &lt;b&gt;Vigorol&lt;/b&gt; una etiqueta llena de estrellitas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—el “kilito” de manzanas que doña Clementina le había comprado al verdulero,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—la “sillita” de Juana María, en la que se había sentado cuando fue al cumpleaños de Oscar,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—el propio “Oscarcito”, al que e pronto se le había acabado el&amp;nbsp; cumpleaños,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—un “arbolito”, al que se le estaban cayendo las hojas,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—un “librito de cuentos”,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—siete “velitas” (encendidas, para colmo),&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;y otras muchas cosas que resultaban invisibles a los ojos —como un “tiempito”, un “problemita” y un “amorcito ‘‘—, todas chiquitas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y, claro, doña Clementina no sabía qué hacer con sus achicados; le daba mucha vergüenza esa horrible enfermedad que la obligaba a andar achicando cosas contra su voluntad. Era por eso que, en cuanto algo o alguien se le achicaba (gente, bicho, cosa o planta), se apuraba a metérselo en el bolsillo y después corría a su casa para darle un lugarcito en la huevera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Con las “manzanitas”, la “sillita”, las “velitas”, el “jarabito” y el “librito de cuentos” no había conflicto. Pero con Polidoro, y sobre todo con don Ramón y con Oscarcito era otra cosa. En el barrio&amp;nbsp; se hablaba de otra cosa que de la misteriosa desaparición.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La&amp;nbsp; mujer de don Ramón no sabia qué pensar: había encontrado la farmacia abierta y sola, sin rastros del farmacéutico por ninguna parte. Y Juana María y Braulio, los padres de Oscarcito, andaban desesperados en busca del&amp;nbsp; hijo tan travieso que se les habia escapado&amp;nbsp; justo el día del cumpleaños.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Así pasaron cinco días.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Doña Clementina Queridita, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;la Achicadora&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt; de Agustín Alvarez, cuidaba con todo esmero a sus achicados: al arbolito le ponía dos gotas de agua todas las mañanas, a. Oscarcito lo alimentaba con miguitas de torta de limón (su torta favorita) y a don Ramón le preparaba churrasquitos de dos milímetros, vuelta y vuelta.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Dos veces al día doña Clementina vaciaba las hueveras sobre la mesa de la cocina: Oscarcito jugaba con Polidoro y los dos se revolcaban hasta quedar escondidos debajo de la panera; don Ramón, en cambio, muy formal, se sentaba en la sillita y le explicaba a doña Clementina cosas que ella jamás entendía, mientras mordisqueaba una manzana (perdón, una manzanita).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En el quinto día de su vida en la huevera Oscarcito se puso a llorar. Fue cuando vio, apagadas y chamuscadas, las siete velitas de su torta de cumpleaños.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Doña Clementina se puso a llorar con él: Oscarcito era su preferido entre los chicos del barrio. No qué hacer para consolarlo; era tanto más grandota que él que ni siquiera podía abrazarlo...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Bueno, Oscar, no llores más --&amp;nbsp; le decía mientras le acariciaba el pelo con la punta del dedo—.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Cómo vas a llorar si ya sos un muchacho? ¡Un muchachote de siete años!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Entonces Oscar creció. Creció corno no había crecido nunca. En un segundo recuperó el metro quince de estatura que le había llevado siete años conseguir. Y se abrazó a la cintura de doña Clementina, &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;la Achicadora&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt; de Agustín Alvarez, que, por fin, había encontrado el antídoto para curar a sus pobres achicados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Doña Clementina corrió a agarrar al gato Polidoro y le dijo, entusiasmada:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Gatón! ¡Gatote! ¡Gatazo!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y Polidoro creció tanto que hasta podría decirse que quedó un poco más grande de lo que había sido antes del achique.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Le tocaba el turno a don Ramón. Doña Clementina dudó un poco y después llamó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;—Don Ramonón!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y don Ramón volvió a ser un gordo grandote y colorado, con delantal blanco, que ocupó más de la mitad de la cocina.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y todos corrieron a casa de todos a contar la historia esta de los achiques, que, con el tiempo, se hizo famosa en el barrio de Florida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Desde ese día doña Clementina Queridita cuida mucho más sus palabras, y nunca le dice a nadie “queridito” sin agregar en seguida: “queridón”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 14.2pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La sillita de Juana María, el frasquito con la etiqueta de estrellitas azules y el librito de cuentos siguieron siendo chiquitos. Están desde hace años en un estante del Museo de las Cosas Raras del barrio de Florida, adentro de una huevera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-4564601559950724361?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/normal-0-21-microsoftinternetexplorer4.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-4022903726126303993</guid><pubDate>Thu, 07 Oct 2010 21:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-07T15:00:38.003-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Charles Perrault</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Biografia</category><title>Biografia de Charles Perrault</title><description>&lt;div align="left" class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TK5BPUhPUUI/AAAAAAAAABw/TSj1FolfDBM/s1600/200px-ChPerrault.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ex="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TK5BPUhPUUI/AAAAAAAAABw/TSj1FolfDBM/s1600/200px-ChPerrault.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&lt;span lang="ES-MX" style="mso-ansi-language: ES-MX;"&gt;Charles Perrault nació en París (Francia), y vivió desde 1628 - 1703. Fue un escritor francés que ejerció la abogacía durante algún tiempo, pero a partir de 1683 se entregó plenamente a la literatura. Escribió el poema El siglo de Luis el Grande (1687), pero en especial Perrault es conocido ante todo por sus cuentos, entre los que figuran&amp;nbsp; Cenicienta, Piel de Asno, Pulgarcito&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y La bella durmiente, que él recuperó de la tradición oral en Historias o cuentos del pasado (1697) y conocidos también como Cuentos de mamá Oca. Llegó a ser miembro de la Academia Francesa. &lt;/span&gt;Su mayor fama la logró escribiendo y contando cuentos especialmente&amp;nbsp; para los niños.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;Los cuentos de Perrault gustaron mucho, pero ni él mismo pudo imaginar que sus historias infantiles llegarían a perdurar a través de los siglos, puesto que&amp;nbsp; hace trescientos años que Perrault publicó sus &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Cuentos de antaño, &lt;/i&gt;en los que aparecieron &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;La bella durmiente del bosque, Caperucita Roja, Riquete el del copete, El gato con botas, Cenicienta &lt;/i&gt;y&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt; Pulgarcito.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;span style="color: black;"&gt;&amp;nbsp;Con su literatura infantil, Perrault desarrolló la imaginación de muchísimos niños, hasta la actualidad&lt;span style="color: navy; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-4022903726126303993?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/biografia-charles-perrault.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TK5BPUhPUUI/AAAAAAAAABw/TSj1FolfDBM/s72-c/200px-ChPerrault.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-1456516225832747648</guid><pubDate>Thu, 07 Oct 2010 21:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T14:38:32.104-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Las Hadas de Charles Perrault</category><title>Las Hadas de Charles Perrault</title><description>&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Érase una viuda que tenía dos hijas; la mayor se le parecía tanto en el carácter y en el físico, que quien veía a la hija, le parecía ver a la madre. Ambas eran tan desagradables y orgullosas que no se podía vivir con ellas. La menor, verdadero retrato de su padre por su dulzura y suavidad, era además de una extrema belleza. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;Como por naturaleza amamos a quien se nos parece, esta madre tenía locura por su hija mayor y a la vez sentía una aversión atroz por la menor. La hacía comer en la cocina y trabajar sin cesar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Entre otras cosas, esta pobre niña tenía que ir dos veces al día a buscar agua a una media legua de la casa, y volver con una enorme jarra llena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Un día que estaba en la fuente, se le acercó una pobre mujer rogándole que le diese de beber.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;—Como no, mi buena señora, dijo la hermosa niña.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Y enjuagando de inmediato su jarra, sacó agua del mejor lugar de la fuente y se la ofreció, sosteniendo siempre la jarra para que bebiera más cómodamente. La buena mujer, después de beber, le dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;—Eres tan bella, tan buena y, tan amable, que no puedo dejar de hacerte un don (pues era un hada que había tomado la forma de una pobre aldeana para ver hasta donde llegaría la gentileza de la joven). Te concedo el don, prosiguió el hada, de que por cada palabra que pronuncies saldrá de tu boca una flor o una piedra preciosa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Cuando la hermosa joven llegó a casa, su madre la reprendió por regresar tan tarde de la fuente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;—Perdón, madre mía, dijo la pobre muchacha, por haberme demorado; y al decir estas palabras, le salieron de la boca dos rosas, dos perlas y dos grandes diamantes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;— ¡Qué estoy viendo!, dijo su madre, llena de asombro; ¡parece que de la boca le salen perlas y diamantes! ¿Cómo es eso, hija mía?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Era la primera vez que le decía hija.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;La pobre niña le contó ingenuamente todo lo que le había pasado, no sin botar una infinidad de diamantes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;—Verdaderamente, dijo la madre, tengo que mandar a mi hija; mirad, Fanchon, mirad lo que sale de la boca de vuestra hermana cuando habla; ¿no os gustaría tener un don semejante? Bastará con que vayáis a buscar agua a la fuente, y cuando una pobre mujer os pida de beber, ofrecerle muy gentilmente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;— ¡No faltaba más! respondió groseramente la joven, ¡ir a la fuente!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;—Deseo que vayáis, repuso la madre, ¡y de inmediato!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Ella fue, pero siempre refunfuñando. Tomó el más hermoso jarro de plata de la casa. No hizo más que llegar a la fuente y vio salir del bosque a una dama magníficamente ataviada que vino a pedirle de beber: era la misma hada que se había aparecido a su hermana, pero que se presentaba bajo el aspecto y con las ropas de una princesa, para ver hasta dónde llegaba la maldad de esta niña.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;— ¿Habré venido acaso, le dijo esta grosera mal criada, para daros de beber? ¡Justamente, he traído un jarro de plata nada más que para dar de beber a su señoría! De acuerdo, bebed directamente, si queréis.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;—No sois nada amable, repuso el hada, sin irritarse; ¡está bien! ya que sois tan poco atenta, os otorgo el don de que a cada palabra que pronunciéis, os salga de la boca una serpiente o un sapo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;La madre no hizo más que divisarla y le gritó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;— ¡Y bien, hija mía!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;— ¡Y bien, madre mía! respondió la malvada echando dos víboras y dos sapos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;— ¡Cielos!, exclamó la madre, ¿qué estoy viendo? ¡Su hermana tiene la culpa, me las pagará! y corrió a pegarle.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;La pobre niña arrancó y fue a refugiarse en el bosque cercano. El hijo del rey, que regresaba de la caza, la encontró y viéndola tan hermosa le preguntó qué hacía allí sola y por qué lloraba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;— ¡Ay!, señor, es mi madre que me ha echado de la casa.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;El hijo del rey, que vio salir de su boca cinco o seis perlas y otros tantos diamantes, le rogó que le dijera de dónde le venía aquello. Ella le contó toda su aventura.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;El hijo del rey se enamoró de ella, y considerando que semejante don valía más que todo lo que se pudiera ofrecer al otro en matrimonio, la llevó con él al palacio de su padre, donde se casaron.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 6pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;En cuanto a la hermana, se fue haciendo tan odiable, que su propia madre la echó de la casa; y la infeliz, después de haber ido de una parte a otra sin que nadie quisiera recibirla, se fue a morir al fondo del bosque.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;MORALEJA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Las riquezas, las joyas, los diamantes&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;son del ánimo influjos favorables, &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;Sin embargo los discursos agradables&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;son más fuertes aun, más gravitantes.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;OTRA MORALEJA&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;La honradez cuesta cuidados, exige esfuerzo y mucho afán&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que en el momento menos pensado&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;su recompensa recibirán.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-1456516225832747648?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/charles-perrault.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-7355888244594728355</guid><pubDate>Thu, 07 Oct 2010 21:15:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-07T14:15:45.574-07:00</atom:updated><title></title><description>Hola .............. amigos necesitamos que visiten nuestro blog y voten ......&lt;br /&gt;Gracias por su apoyo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-7355888244594728355?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/10/hola.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-1760271956766561743</guid><pubDate>Thu, 23 Sep 2010 23:20:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T14:08:40.947-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Patito Feo de Hans Chistian Andersen</category><title>Patito Feo de Hans Christian Andersen</title><description>&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Era verano, y la región tenía su aspecto más amable del año. El trigo estaba dorado ya, la avena verde todavía. El heno había sido apilado en parvas sobre las fértiles praderas, por las que ambulaba la cigüeña con sus rojas patas, parloteando en egipcio, único idioma que su madre le había enseñado.&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En torno del campo y las praderas se veían grandes bosques, en cuyo centro había profundos lagos. Y en el lugar más asolado de la comarca se erguía una antigua mansión rodeada por un profundo foso. Entre éste y los muros crecían plantas de grandes hojas, algunas lo bastante amplias como para que un niño pudiera estar de pie bajo ella. Y allí entre las hojas, tan retirada y escondida como en lo profundo de una selva, estaba una pata empollando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los patitos tenían que salir dentro de muy poco, &lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;pero la madre se sentía muy cansada, pues la tarea &lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;duraba ya demasiado tiempo. Para empeorar las cosas, sólo recibía muy contadas visitas, pues sus congéneres preferían nadar en el foso más bien que ir moviendo la cola hacia el nido de mamá pata para charlar con ella.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por último, uno tras otro, los huevos empezaron a crujir suavemente. “Chuí, chuí” dijeron. Toda la cría acababa de venir al mundo y estaba asomando sus cabecitas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Cuá, cuá -dijo la pata, y al oírla los patitos respondieron a coro con sus más fuertes voces y&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;miraron a su alrededor por entre las hojas verdes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Su madre los dejaba hacer, pues el verde es bueno para la vista.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Qué grande es el mundo! -dijeron todos los pequeños. Ciertamente ahora tenían más espacio para moverse que en el interior de sus cascarones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Se imaginan ustedes que esto es todo el mundo? -dijo la madre-. Pues el mundo se extiende hasta bastante más allá del jardín, por el campo del párroco, aunque en verdad yo nunca me he aventurado tan lejos. Pero, a propósito, ¿están ya todos ustedes? -La pata se levantó y miró alrededor-. No, por cierto que no están todos aún.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Queda por abrir todavía el huevo más grande&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Cuánto tiempo tardará? -se preguntó, volviéndose a echar en el nido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Hola! ¿Cómo va eso? -interrogó en ese instante una vieja pata que se había llegado de visita.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Hay un huevo que está tardando mucho tiempo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-respondió la pata que empollaba. Esa cáscara no se quiere romper. Pero, ¡mira los otros! Son los más preciosos patitos que he visto en mi vida. Tienen todos la mismísima cara de su padre, el gran pillo que ni siquiera se da una vuelta por aquí a verme.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Déjame ver ese huevo que tarda en romperse -dijo la pata vieja-. Puedes estar segura que no es un huevo de nuestra especie, sino de pava. A mí me engañaron así una vez, y no puedo decirte el trabajo y la preocupación que me dieron aquellos chicos, porque te diré que tienen miedo del agua. Nunca conseguí hacerlos meter en ella. Sí, es un huevo de&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;pava. Déjalo donde está, y dedícate a enseñar a&amp;nbsp; nadar a esas criaturas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No; me quedaré echada otro poco. He esperado tanto que ya no me costaría nada quedarme hasta la feria del verano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Pues, haz tu gusto -respondió la pata vieja, y se alejó.&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;Se fueron todos al corral, donde encontraron un&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por último el huevo que tardaba en abrirse empezó a crujir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-Chip, chip -dijo el recién nacido, y salió del cascarón tambaleándose. ¡Qué grandote y qué feo era! La pata lo miró con disgusto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Para pato es de un tamaño monstruoso -dijo-.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Será acaso un pichón de pavo? Bueno, no tardaremos mucho en saberlo. Al agua irá, aunque tenga yo misma que arrojarlo de un puntapié”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El día siguiente amaneció espléndido; mamá pata se fue a la orilla, y se zampó en el agua. “¡Cuac, cuac!” chilló, y uno tras otro los patitos se zambulleron detrás de ella. El agua los cubrió hasta la cabeza, pero ellos volvieron a salir a flote y se sostuvieron perfectamente. Las patas se les movieron solas... y ya estaba. Hasta aquel grandote, gris y feo&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;nadó también con ellos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;-“No; no es un pavo” -reflexionó la pata-. Hay&amp;nbsp;que ver qué bien se maneja con las patas y qué derecho se sostiene. Es mi propio pollo, después de todo, y no tan mal parecido si se lo mira bien.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Cuac, cuac! Vengan conmigo ahora y los sacaré al mundo y los introduciré en el corral. Pero quédense bien cerca de mí, no sea que alguien vaya a pisarlos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Y tengan cuidado con el gato! &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;espantoso alboroto provocado por dos pollos que estaban peleando por la cabeza de un pescado. Al final terció en la discusión el gato y se llevó para sí&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Así ocurren las cosas en el mundo -comentó la madre pata. Y se lamió el pico, pues ella también deseaba aquella cabeza de pescado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ahora aprendan a usar las patas -dijo luego- y saluden con la cabeza a ese pato viejo que está allí. Es el más importante de todos nosotros. Tiene sangre española en las venas, y esa es la explicación de su tamaño. ¿Ven ese trapo rojo que tiene en la pata? Eso es algo extraordinario, la más elevada señal de distinción que pueda alcanzar nunca un pato. ¡Vamos ahora! ¡Cuac, cuac! ¡No pongan los dedos para adentro! Un pato bien educado tiene&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;siempre las patas bien abiertas; así, eso es. Ahora inclinen la cabeza y digan: “¡Cuac!”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los patitos hacían cuanto se les ordenaba; pero los otros patos del corral los miraban diciendo en voz alta:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Vean eso! Ahora tendremos que aguantar también a toda esa tribu, como si no nos bastáramos &lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;nosotros. Además..., ¡oh, querida, qué feo ese patito!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No se lo puede mirar Y un pato corrió hacia el patito feo y le dio un&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;picotazo en el cuello.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Déjalo! -suplicó la madre-. No hace daño a nadie.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Puede que no -replicó el que había atizado el picotazo-. Pero es tan desmañado y raro que dan ganas de darle una paliza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Todos esos otros patitos son muy hermosos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-dijo el pato viejo, el que tenía el trapo atado a la pata-. Muy bonitos todos, excepto ése, que resultó un ejemplar bastante desdichado. Es una lástima que no se lo pueda empollar de nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Eso es imposible, señoría -respondió mamá pata-. Ya sé que no es lindo, pero se porta bien y nada con tanta destreza como los otros. Hasta podría aventurarme a decir que mejorará con la edad, o quizá también disminuya de tamaño a tiempo. Estuvo mucho tiempo dentro del huevo, y por eso no salió con muy buen estado. -Palmeó alpatito en el pescuezo y agregó: -Además, es un varoncito, de modo que su belleza física no importa mucho. Creo que será muy fuerte, y que sabrá abrirse camino en el mundo.&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Los demás patitos son muy lindos -dijo el pato viejo-. Ahora pónganse cómodos; están en su casa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y si encuentran otra cabeza de pescado pueden traérmela.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y se sintieron todos cómodos, y en su casa, menos el pobre patito que había sido el último en salir del huevo, y que era tan feo. A éste lo picotearon y empujaron, y se burlaron de él patos y gallinas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Qué grandote es! -comentaban todos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pavo, que había nacido con espolones y en consecuencia se sentía todo un emperador, se infló como el velamen de un barco y graznó y graznó hasta que la cara se le puso roja. El pobre patito estaba tan desconcertado que no sabía hacia qué lado volverse. Le daba mucha pena ser tan feo, despreciado por todo el corral.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así transcurrió el primer día; luego las cosas fueron poniéndose cada vez peor. Al pobre patito no había quién no lo corriera o le diera empujones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hasta sus hermanos y hermanas lo miraban mal, y decían a cada momento:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Ojalá te agarrara el gato, antipático!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hasta su madre dijo:&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Quisiera que estuvieras a muchos kilómetros de distancia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los patos y las gallinas lo picoteaban, y la muchacha que les traía la comida lo hacía a un lado de un puntapié.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hasta que por fin el patito dio una corrida y un salto por encima del cerco, haciendo volar&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;asustados a los pajaritos. “Todo es porque soy tan feo” -pensaba el pobre patito cerrando los ojos, pero sin dejar de correr.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así llegó a un extenso pantano en cuyos bordes yaguas vivían patos silvestres; estaba tan cansado y tan apenado que se quedó allí a pasar la noche. Por la mañana los patos silvestres se acercaron volando para inspeccionar al nuevo camarada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Qué clase de animal eres? -preguntaron, mientras el patito se volvía a un lado y otro y saludaba lo mejor que podía-. ¿De dónde has salido, tan feo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque eso en realidad no importa, mientras no pretendas buscar novia en nuestras familias.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pobrecito no había pensado siquiera en buscar novia. Todo lo que pretendía era permiso para echarse entre los juncos y beber un poco de agua del pantano.&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dos días enteros permaneció allí. Luego vinieron dos gansos silvestres, mejor dicho, dos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;ánades. Como no hacía mucho que habían salido del cascarón eran petulantes en grado sumo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Bueno, camarada -dijeron-, eres tan feo que te hemos tomado simpatía. ¿Quieres reunirte con nosotros y ser un ave de paso? Hay por aquí cerca otro pantano, y en él algunas gansitas silvestres encantadoras. Eres bastante feo para probar suerte entre ellas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En ese preciso momento: “¡Bang! ¡Bang!” resonaron dos estampidos en el aire, y los dos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;ánades silvestres cayeron muertos entre los juncos, tiñendo de rojo el agua con su sangre. “¡Bang! ¡Bang!”, siguieron rugiendo las escopetas, y un revuelo de gansos silvestres se alzó por sobre las cañas, mientras los perdigones diseminaban la muerte entre ellos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se trataba de una partida de caza, y todo el pantano estaba rodeado de deportistas, la mayoría ocultos entre los juncos; algunos sentados en las&amp;nbsp;ramas de los árboles que se extendían por sobre el&amp;nbsp; agua. El humo azulado de la pólvora flotaba por entre las frondas como nubecillas.&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los perros de caza saltaban de un lado a otro, chapoteando en el agua y agitando a su paso los juncos y cañas de un lado a otro. Todo aquello era terriblemente alarmante para el pobre patito. Volvió la cabeza para meterla bajo el ala, y en ese momento un enorme y espantoso perro se apareció muy cerca de él, con la lengua fuera y los ojos llameantes de&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;perversidad. El perrazo abrió sus terribles fauces ante la cara del patito; mostró sus puntiagudos colmillos... y se alejó de un salto, salpicando el agua, sin tocarlo siquiera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“¡Oh, gracias a Dios! -suspiró el patito-. ¡Soy tan feo que ni siquiera el perro se molesta en morderme!”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se quedó allí, enteramente inmóvil, mientras los proyectiles silbaban por todas partes y las detonaciones sacudían el ambiente. La conmoción sólo cesó ya muy entrado el día, pero ni aún así se atrevió el pobre patito a levantarse. Esperó aún varias horas antes de alzar la cabeza y mirar, y entonces huyó del pantano con tanta velocidad como pudo. Corrió a través de campos y praderas, aunque hacía tanto viento que le costaba trabajo avanzar.&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hacia el anochecer llegó a una pequeña y pobre casita, tan miserable que parecía quedarse en pie sólo por no saber de qué lado había de caerse. El viento silbaba con tal fiereza junto al patito que éste se vio obligado a sentarse para resistir el empuje.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces vio que la puerta tenía un gozne roto y se sostenía tan desmañadamente que por la rendija se podía entrar en la casa. El pato se metió dentro. En la casita vivía una anciana con un gato y una, gallina. El gato, que se llamaba “Nene” sabía arquear el lomo, ronronear y lanzar chispas eléctricas cuando se le frotaba la piel a contrapelo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La gallina era de patas cortas, y por eso le decían “Tachuela”. Ponía huevos de excelente calidad, y la anciana la quería tanto como si hubiera sido su propia hija.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por la mañana, los dos animales no tardaron en descubrir la presencia del extraño pato. El gato empezó a ronronear y la gallina lo acompañó con su&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;cloqueo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Qué diablos pasa? -dijo la mujer, mirando a su alrededor, pero&amp;nbsp; &lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;pero su vista no era muy buena y lo que pensó fue que el patito era un pato gordo extraviado&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Qué maravilla! -exclamó-. Ahora tendremos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;huevos de pata... si es que no se trata de un pato. Habrá que esperar a ver lo qué resulta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De modo que tomó al patito a prueba por tres semanas, al final de las cuales no había podido encontrar ningún huevo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El gato y la gallina eran algo así como dueños de aquella casa. Siempre decían: "Nosotros y el mundo” pues creían que ellos representaban la mitad del mundo; y por cierto que la mejor mitad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El patito pensaba que podían existir dos opiniones al respecto, pero el gato ni siquiera quería escucharlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Sabes poner huevos? -preguntó una vez&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;"Nene".&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-En ese caso ten la bondad de callarte la boca.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Luego de una pausa insistió-. ¿Sabes arquear el lomo, ronronear o sacar chispas eléctricas?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-No.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Pues entonces guárdate tus opiniones cuando la gente sensata está hablando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El patito se sentó en un rincón, de muy mal humor, empezó a pensar en el aire libre y el sol, y lo invadió una irreprimible nostalgia de flotar en el &lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;agua. Por último cedió a la tentación de hablar del tema a la gallina.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Qué bicho te ha picado? -inquirió “Tachuela”-.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es el ocio, al no tener nada que hacer, lo que te mete en la cabeza esos disparates. Pon media docena de huevos, o aprende a ronronear, y verás&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;cómo se te pasa el antojo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Pero es tan delicioso flotar en el agua! ¡Tan lindo sentirla correr por la cabeza cuando uno se zambulle hasta el fondo!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Vaya diversiones! -rezongó la gallina-. Me parece que te has vuelto loco. Pregunta, si no, al gato qué opina; es el animal más inteligente que conozco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pregúntale si le gusta flotar en el agua o zambullirse. Por mi parte no te digo nada. Pregúntale también a nuestra patrona, la vieja. No hay nadie en el mundo más lista que ella. ¿Y crees que tiene algún deseo de meterse en el agua?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Ustedes no me comprenden -dijo el patito.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Bueno, si no te comprendemos nosotros, ¿quién va a comprenderte? No creo que te consideres más inteligente que el gato o la vieja, por no decir que yo. No te comportes como un tonto, hijo, y agradece a tu buena suerte el bien que te hemos hecho. ¿Acaso no has vivido en este cuarto &lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;caliente, y en compañía de seres de los cuales podías haber aprendido algo? Pero eres un idiota, y nada se gana asociándose contigo. Créeme; hablo muy en serio. Te estoy diciendo verdades de a puño, y ese es el mejor medio de saber quienes son los buenos amigos. Limítate a poner huevos, o aprende a ronronear, o a sacar chispas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Lo que me parece es que me voy a marchar otra vez por el mundo -respondió el patito.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-Pues hazlo; será lo mejor -fue la terminante respuesta de la gallina.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y el patito se fue. Anduvo flotando en el agua y zambulléndose todo cuanto le dio la gana, pero siempre mirado con desdén y de soslayo por toda criatura viviente,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;debido a su fealdad. Así hasta que llegó el otoño, y las hojas del bosque se pusieron pardas y amarillas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El viento se las llevó, y las hizo danzar en remolinos. El cielo se puso frío, cubierto de nubes cargadas de nieve y granizo. Un cuervo fue a posarse sobre una cerca y graznó, del frío que tenía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sólo pensarlo hacía temblar. El pobre patito estaba ciertamente en un gran apuro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una tarde, cuando el sol estaba poniéndose en todo su invernal esplendor, una bandada de&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;hermosas aves blancas apareció surgiendo de entre los matorrales. Nunca había visto el patito nada tan hermoso. Eran de una deslumbrante blancura, con largos y sinuosos cuellos. Se trataba de cisnes, que lanzando su grito peculiar extendían las alas y&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;volaban alejándose de las regiones frías hacia tierras más cálidas. Ascendieron muy alto, muy alto, y el pobre patito feo se quedó extrañamente intranquilo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dio vueltas y vueltas en el agua, como una rueda, levantando la cabeza hacia la dirección por donde se alejaban aquellas aves. Luego lanzó él mismo un grito tan penetrante y extraño que lo asustó. ¡Oh, no podía olvidar aquellas hermosas aves, felices aves!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cuanto estuvieron fuera de su vista, el patito se zambulló hasta el fondo y cuando salió de nuevo a la superficie estaba completamente fuera de sí. No sabía qué clase de pájaros eran aquéllos, ni hacia dónde volaban, pero se sentía más atraído hacia ellos que lo que nunca lo había sido por ser alguno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y no era que los envidiara en lo más mínimo, ¿cómo podía ocurrírsele envidiar aquella maravilla de belleza? Se habría sentido agradecido con sólo que los patos lo hubiesen tolerado entre ellos, tanta era la certeza de su fealdad.&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El frío invernal era tan intenso que el patito se veía obligado a nadar en círculo en el agua sólo para librarse de quedar helado, pero noche tras noche el agujero del hielo por el cual se zambullía se iba haciendo más y más pequeño, hasta que se heló con tanta fuerza que la superficie se resquebrajó y el patito se vio obligado a mover las patas sin cesar para que el agua no se congelara a su alrededor, aprisionándolo. Por último, ya tan cansado que no podía moverse más, cedió y se quedó rápidamente aterido en el hielo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aquella mañana a primera hora acertó a pasar por allí un campesino, que al ver al patito se acercó, abrió un boquete en la superficie del hielo con su zapato herrado y se llevó a su pequeño rescatado. La esposa del campesino se hizo cargo de él, y no tardó en revivirlo con sus cuidados. En la casa, los niños quisieron servirse de él para sus juegos, pero el patito, recelando de que lo maltrataran, huyó espantado y fue a caer en la cazuela de la leche haciendo salpicar el líquido por todo el cuarto. La mujer soltó un chillido y extendió los brazos; el patito dio un segundo salto y esta vez fue a parar dentro de la cuba de la mantrca. Salió enseguida, pero es de imaginarse cuál sería su aspecto. La &lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;dueña de casa volvió a chillar y trató de golpearlo con las tenazas. Los chicos cayeron unos sobre otros en sus intentos por capturarlo, dando todos verdaderos alaridos de risa. Por suerte la puerta&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;estaba abierta, y el patito huyó por entre los matorrales y la nieve recién caída. Y allí quedó,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;completamente exhausto. Sería tarea muy triste el detallar todas las privaciones y miserias que tuvo que soportar durante el largo y duro invierno. Cuando el sol empezó a calentar&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;de nuevo la tierra, el patito yacía en el pantano, entre los juncos. Las alondras cantaban; acababa de llegar la hermosa primavera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De pronto el patito alzó las alas, y éstas se agitaron con mucha más fuerza que antes, haciéndolo ascender vigorosamente hacia el cielo. Antes que se diera cuenta de dónde estaba se encontró en un amplio jardín, rodeado de manzanos en flor respirando&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;un aire perfumado por las lilas que crecían en las irregulares orillas del lago.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y vio también tres hermosos cisnes que se acercaban a él saliendo de entre un macizo de&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;plantas. Nadaban suave y ágilmente, con un tenue rumor de plumas. El patito reconoció a las&amp;nbsp;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;majestuosas aves y no pudo evitar que lo sobrecogiera una extraña melancolía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Volaré hacia ellos -se dijo-. Me acercaré a los reales pájaros aunque me deshagan a picotazos porque soy tan feo. ¡No importa! Mejor ser destrozado por ellos que por los patos o las gallinas, o por los fríos y las calamidades del invierno”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se lanzó, pues, al agua, y nadó en dirección de las señoriales aves. Estas lo vieron y se precipitaron hacia él con las plumas encrespadas. “¡Mátenme si quieren!” -exclamó el pobrecito, e inclinó la cabeza hacia el agua, previendo y temiendo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;la muerte. Pero, ¿qué fue lo que vio en la transparente superficie? Vio su propia imagen, pero ésta no era ya la de un desmañado pajarraco gris, sino la de un cisne.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Era un cisne! ¡Nada importaba haber nacido en un corral, si uno procedía de un huevo de cisne!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hasta se alegró de haber pasado por tantas penurias y&amp;nbsp; &lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;tribulaciones, que lo capacitaban mejor para apreciar ahora su actual felicidad, su nueva situación entre toda aquella belleza que acudía a recibirlo. Los grandes Cisnes estaban nadando alrededor de él, rozándolo al pasar con el pico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond; font-size: medium;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Unos niños llegaron al jardín con pedazos de pan y granos que arrojaron al agua, y el más&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;pequeño exclamó:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Hay uno nuevo!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¡Sí, ha llegado otro! -aprobaron los demás, aplaudiendo y saltando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego corrieron hacia su padre y su madre, arrojaron más pan al agua, y uno de ellos añadió,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;coreado por todos: -¡Ese nuevo es el más bonito de todos! ¡Es tan joven! ¡Tan elegante!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El patito se sintió cohibido y escondió la cabeza bajo las alas. No sabía qué pensar. Era muy feliz, pero sin orgullo, pues su buen corazón nunca se dejaba llevar por ese sentimiento. Recordó cuántas veces había sido corrido y despreciado, sin soñar que un día iba a oír decir que era el más hermoso de los pájaros. Las lilas inclinaron sus ramas hacia el agua en su presencia; y el sol se puso más cálido y acogedor que nunca. Y él agitó las alas, alzó su&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;esbelto cuello y dijo lleno de júbilo: “Nunca imaginé semejante felicidad cuando yo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;era el Patito Feo”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-1760271956766561743?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/09/patito-feo-de-hans-crhistian-andersen.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-3145063536273483342</guid><pubDate>Thu, 23 Sep 2010 21:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-10-14T14:11:42.717-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Caperucita Roja de Charles Perrault</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Cuentos</category><title>Caperucita Roja de Charles Perrault</title><description>&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Había una vez en una aldea una niñita que era la más linda del mundo. Su madre estaba loca por ella y su abuela más loca aún. Esta buen mujer le mandó hacer una caperucita roja que le sentaba tan bien que en todas partes la llamaban Caperucita Roja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un día su madre coció y preparó tortas y le dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Ve a ver cómo se siente tu abuela, pues me han dicho que está enferma; llévale una torta y este tarrito de manteca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Caperucita Roja partió en seguida hacia la casa de su abuela, que vivía en otra aldea. Al pasar por un bosque encontró al compadre lobo, quien sintió muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió a hacerlo porque en el bosque había unos leñadores.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Le preguntó adónde iba, y la pobre niña, que no sabía qué peligroso es detenerse a escuchar a un lobo, le respondió:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Voy a ver a mi abuela y llevo una torta y un tarrito de manteca que le envía mi madre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¿Vive muy lejos? -le dijo el lobo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¡Oh, sí! -dijo Caperucita Roja-, más allá del molino que se ve allá lejos, lejos, en la primera casa de la aldea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Bueno -dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; voy por este camino, ve tú por aquel y veremos quién llega primero.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El lobo se echó a correr con todas sus fuerzas por el camino más corto y la niñita se fue por más largo, entreteniéndose en juntar avellana: correr detrás&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;de las mariposas y hacer ramos con las florcitas que encontraba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El lobo no tardó en llegar a la casa de la abuela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Golpea: toc, toc.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¿Quién es?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Soy su nieta, Caperucita Roja -dijo el lobo disimulando la voz-; le traigo una torta y un tarrito de manteca que le envía mi madre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La buena abuela, que estaba en la cama por que no se sentía muy bien, le gritó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¡Saca la clavija y la tranca cederá!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El lobo sacó la clavija y la puerta se abrió. Se arrojó sobre la buena mujer y la devoró en menos que canta un gallo, porque hacía tres días que no comía. Luego cerró la puerta y fue a acostarse en la cama de la abuela para esperar a Caperucita Roja&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;que, poco después, golpeó a la puerta: toc, toc.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¿Quién es?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Caperucita Roja, al oír la gruesa voz del lobo, primero sintió miedo, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, respondió:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Soy su nieta, Caperucita Roja; le traigo torta y un tarrito de manteca que le envía mi madre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El lobo, suavizando un poco la voz, le gritó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-¡Saca la clavija y la tranca cederá!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Caperucita sacó la clavija y la puerta se abrió. Al verla entrar, el lobo escondiéndose bajo el cobertor, le dijo:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Deja la torta y el tarrito de manteca sobre el arcón y ven a acostarte conmigo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Caperucita Roja se desviste y va a meterse en la cama, asombrándose del aspecto de su abuela en camisón. Le dice:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Abuela, ¡qué brazos grandes tienes!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Es para abrazarte mejor, niña mía,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Abuela, ¡qué piernas grandes tienes!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Es para correr mejor, hija mía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Abuela, ¡qué orejas grandes tienes!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Es para escuchar mejor, niña mía&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Abuela, ¡qué ojos grandes tienes!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Es para ver mejor, niña mía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Abuela, ¡qué dientes grandes tienes!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Son para comerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y diciendo estas palabras el malvado lobo se echó sobre Caperucita Roja y se la comió.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Moraleja&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Vemos aquí que los niños -y sobre todo las niñas bonitas, elegantes y graciosas- proceden mal al escuchar a cualquiera, y que no es nada extraño que el lobo se coma a tantos. Digo el lobo, pero no todos los lobos son de la misma calaña. Los hay de modales dulces, que no hacen ruido ni parecen feroces o malvados y que, mansos, complacientes y suaves,&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;siguen a las tiernas doncellas hasta las casas y las callejuelas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¡Y ay de quien no sabe que estos melosos lobos son, entre todos los lobos, los más peligrosos!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-3145063536273483342?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/09/cuento-caperucita-roja-de-charles.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-955630264285891898</guid><pubDate>Thu, 09 Sep 2010 23:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-09-09T17:05:07.656-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Canción de tomar el té</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Video</category><title>Video Canción de tomar el té</title><description>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ZbsmjUeD2ek?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ZbsmjUeD2ek?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-955630264285891898?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/09/blog-post_09.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-7308316675875226086</guid><pubDate>Thu, 09 Sep 2010 23:45:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-09-09T17:11:10.385-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Video</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>La tortuga Manuelita</category><title>Video La tortuga Manuelita</title><description>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/J9fxsbvu1UM?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/J9fxsbvu1UM?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-7308316675875226086?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/09/blog-post.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><thr:total>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-5270449905412946469.post-2976997264928791663</guid><pubDate>Thu, 09 Sep 2010 22:00:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-09-09T15:23:33.631-07:00</atom:updated><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Biografia</category><category domain='http://www.blogger.com/atom/ns#'>Ema Wolf</category><title>Biografía de Ema Wolf</title><description>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TIlQj2sBmdI/AAAAAAAAABk/wvGkNqSIWDE/s1600/emawolf.gif" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ox="true" src="http://4.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TIlQj2sBmdI/AAAAAAAAABk/wvGkNqSIWDE/s320/emawolf.gif" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nació en Carapachay, provincia de Buenos Aires, en el año 1948. Se graduó como Licenciada en Lengua y literaturas modernas en la Universidad de Buenos Aires, y desde 1982 se afianza en el campo de la literatura para chicos, caracterizada por las historias absurdas, el humor y sus innumerables personajes increíbles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Obtuvo numerosos premios en su carrera. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“La aldovranda en el mercado” ha sido incluido en el listado de libros recomendados por el Banco del Libro de Venezuela,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algunos de sus obras:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Barbanegra y los buñuelos. Pedro, el juntador de mamuts.Walter Ramírez y el ratón nipón.&amp;nbsp;Cuentos y cantos. La sonada aventura de Ben Malasangüe. Cuento chino y otros cuentos no tan chinos. El náufrago de Coco Hueco. Los imposibles. Maruja. Pelos y pulgas. entre otros....&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5270449905412946469-2976997264928791663?l=rinconliterarioyalgomas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://rinconliterarioyalgomas.blogspot.com/2010/09/biografia-de-ema-wolf.html</link><author>noreply@blogger.com (Clarisol)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_s_JoSAS0lzw/TIlQj2sBmdI/AAAAAAAAABk/wvGkNqSIWDE/s72-c/emawolf.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></item></channel></rss>
